Si te apetece escaparte este verano, respirar aire puro en medio de los bosques de robles, remar por el río Dordoña o pasear por las callejuelas medievales de uno de los rincones más bonitos del suroeste, entonces dirígete a la región de Sarlat. Es un rincón de Francia único, entre acantilados, ríos y pueblos encaramados, donde puedes pasar fácilmente de los vestigios prehistóricos a un plato de foie gras en una terraza.
Es una región que nos sabemos de memoria. Yo (Floriane) soy de la Dordoña y, cada verano, pasamos allí unos días en familia para descubrir nuevos rincones.
En este artículo te proponemos un viaje por carretera de 4 días por los alrededores de Sarlat, ideal para recorrer los lugares imprescindibles del Périgord Noir, sin dejar de lado los pequeños placeres: paseos, visitas históricas, un rato de baño y paradas gastronómicas.

Día 1 – Lascaux y Sarlat: dos tesoros para empezar el viaje
Para este primer día, empiezas a lo grande: Lascaux por la mañana y Sarlat por la tarde. Dos lugares emblemáticos, muy diferentes, pero ambos imprescindibles en el Périgord Noir.
Ponte en camino hacia Montignac, a unos veinte kilómetros de Sarlat, para visitar Lascaux IV, la réplica fiel y ultramoderna de la famosa cueva decorada. Aunque no sea la original, la experiencia merece mucho la pena. La puesta en escena es impresionante, y la reproducción de las pinturas, realizada a escala real, te transporta literalmente al mundo de esos artistas de la prehistoria.
Pero la visita no acaba ahí: el centro de interpretación te ofrece un museo interactivo, con talleres digitales, dispositivos táctiles e inmersivos. Descubrirás cómo los hombres prehistóricos fabricaban sus pigmentos, creaban los relieves o jugaban con la luz. Calcula fácilmente medio día para disfrutar al máximo de todo el conjunto.
Después de una pausa para comer en Montignac o de un pícnic en el campo, pon rumbo a Sarlat-la-Canéda. Aunque ya conozcas esta ciudad, te volverá a encantar. Sarlat es como un decorado de cine a tamaño real, con sus callejuelas empedradas, sus fachadas doradas, sus tejados de pizarra y sus placitas a la sombra.
Si es día de mercado (miércoles o sábado), déjate seducir por los productos locales: foie gras, nueces, quesos, mermeladas artesanales, pasteles de castañas…



➡️ Para explorar los alrededores de Sarlat, te recomendamos especialmente dos campings de Homair que ofrecen comodidad, tranquilidad y una ubicación ideal.
- El camping Aqua Viva, de 4 estrellas, situado en plena naturaleza, a solo unos quince minutos de la ciudad medieval
- El Domaine de Soleil Plage, un hotel de 5 estrellas a orillas del río Dordoña, es perfecto para visitar los pueblos más bonitos de la zona y disfrutar de actividades acuáticas.
Ambos complejos cuentan con grandes piscinas, perfectas para relajarte después de un día de visitas.
Si quieres vivir la experiencia de acampar en la Dordoña en un entorno natural y con todas las comodidades, estos dos campings son auténticas joyas.


Día 2 – El valle del Dordoña y un paseo en canoa desde La Roque-Gageac
En esta segunda jornada, nos dirigimos al majestuoso valle del Dordoña, donde se encuentran algunos de los pueblos más bonitos de la región. Atravesarás paisajes esculpidos por el paso del tiempo: acantilados de piedra clara, aguas tranquilas, fortalezas encaramadas y pueblos declarados de interés histórico… Un día lleno de descubrimientos y de asombro.
Empieza por el pueblo de La Roque-Gageac, encaramado al acantilado, que es el punto de partida perfecto para un descenso en canoa. Alquila una embarcación para disfrutar de 2 o 3 horas de navegación tranquila. Te deslizarás por el agua siguiendo el curso del río, entre acantilados, bosques y pequeñas aldeas.
Cuando vuelvas, date el capricho de tomarte un helado artesanal o almuerza en una terraza, antes de retomar el camino hacia Beynac-et-Cazenac. Quizá ya hayas oído hablar de Beynac: su majestuoso castillo sirvió de escenario para la película «Les Visiteurs» y hoy en día es el motivo por el que el pueblo es famoso. Este castillo medieval, encaramado en un espolón rocoso, es uno de los mejor conservados y más auténticos de la región. Las vistas desde las murallas son espectaculares.


Día 3 – Valle del Vézère: naturaleza, cuevas y pueblos
Un cambio de aires. Aunque menos conocida que el valle del Dordoña, el valle del Vézère está repleto de tesoros, sobre todo prehistóricos. Aquí es donde se encuentra una concentración única de lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Empieza por la Roque Saint-Christophe, un espectacular yacimiento troglodítico excavado en un enorme acantilado de piedra caliza. Allí descubrirás cómo los hombres han habitado y aprovechado este refugio natural durante milenios. Las vistas del valle son impresionantes, y la visita es muy accesible, incluso con niños.
Después, dirígete a Saint-Léon-sur-Vézère, uno de los pueblos más bonitos de la región, ideal para hacer una parada a comer a orillas del río. El ambiente es muy tranquilo, con sus callejuelas, sus casas de piedra clara y sus terrazas a la sombra.
Por la tarde, nos dirigimos a Les Eyzies-de-Tayac, conocida como la capital mundial de la prehistoria. Tómate tu tiempo para visitar el Museo Nacional de Prehistoria, un lugar apasionante para entender mejor la historia de la humanidad y los principales hallazgos realizados en la región. Allí verás herramientas, fósiles, reconstrucciones… Es un complemento excelente a Lascaux, con un enfoque más científico y arqueológico.
Termina el día con toda tranquilidad en el camping, para relajarte junto a la piscina o disfrutar de un merecido aperitivo en la terraza de la casa móvil.
Día 4 – Sabores locales y visita a Périgueux
Para este último día, dirígete hacia el norte, en dirección a Périgueux. Empieza por la catedral de Saint-Front y luego date un paseo por las callejuelas del casco antiguo. Si es día de mercado, aprovecha para probar las especialidades locales.
Almuérzate en una terraza o haz un pícnic improvisado, y después visita el museo Vesunna o date un paseo por la orilla del río Isle. Una forma estupenda de terminar esta estancia con buen sabor de boca.

¿Por qué elegir un camping para descubrir la Dordoña?
- Una inmersión total en la naturaleza
- Un punto de partida ideal para explorar los alrededores sin tener que cambiar de alojamiento
- Perfecto para familias: clubes infantiles, piscinas, actividades de ocio
- Una buena relación calidad-precio
- Cerca de todas las actividades al aire libre
- Un ambiente acogedor, sencillo y relajado
Conclusión
Cuatro días para disfrutar de lo mejor de la Dordoña: entre pueblos con encanto, paisajes de postal, piragüismo, cuevas, mercadillos y tardes tranquilas en el camping.
Con una cómoda casa móvil como base, puedes ir alternando fácilmente tus excursiones. Disfrutas a la vez de la libertad, la comodidad y una auténtica vuelta a lo esencial.





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