Viajar sin prisas no es nada nuevo para nosotros. Empezamos a practicar el «slow travel» durante nuestra vuelta al mundo, mucho antes de que naciera nuestra hija. Como trabajamos mientras viajamos, enseguida nos dimos cuenta de que era imposible ir de un sitio a otro sin acabar agotados.
La llegada de nuestra hija ha reforzado aún más esta forma de hacer las cosas. Ahora planificamos jornadas más tranquilas, con más descansos, menos desplazamientos y tiempo para disfrutar de verdad de cada etapa. En este artículo, compartimos nuestros consejos para conseguir combinar viajes, trabajo y vida familiar sin tener la sensación de estar siempre corriendo.
Viaja más despacio para disfrutar más
Antes de tener un hijo, podíamos encadenar varias visitas en un mismo día. Salíamos temprano por la mañana y a veces terminábamos tarde, con la satisfacción de haber tachado todo lo que habíamos planeado en nuestro programa.
Hoy en día, nuestra organización es totalmente diferente.
Seguimos preparando nuestros viajes con el mismo entusiasmo, pero ahora sabemos que no tiene sentido querer verlo todo. Con un niño pequeño, cada día te depara su ración de imprevistos: una siesta más larga de lo previsto, un parque infantil que resulta más interesante que un monumento o, simplemente, las ganas de disfrutar de un bonito rincón en plena naturaleza.
En lugar de aguantarnos esos cambios de planes, hemos aprendido a disfrutarlos. Ahora preferimos descubrir un destino sin prisas, en lugar de ir corriendo de un lugar turístico a otro. Al fin y al cabo, a menudo son los momentos más sencillos y menos planificados los que se convierten en nuestros mejores recuerdos.
Cuando viajamos por Europa en autocaravana, a menudo nos pasa que nos quedamos más tiempo del previsto en algún sitio que nos gusta. A veces basta con unas vistas bonitas, un sitio donde nuestra hija pueda jugar o un lugar agradable para comer para cambiar por completo el plan del día. Entonces dejamos de lado alguna visita, sin sentir que nos estamos perdiendo nada.
Esta forma de viajar te obliga, sobre todo, a replantearte tus prioridades.
Normalmente elegimos una actividad principal para el día y luego dejamos el resto del tiempo libre.
Si todo sale como está previsto, mejor que mejor. Si no, tampoco pasa nada. Siempre tendremos una buena razón para volver.
Esta forma de ver las cosas nos quita muchísima presión. Ya no intentamos sacar el máximo partido a cada minuto de nuestras vacaciones. Simplemente disfrutamos del momento, y nuestra hija también.

¿Por qué nos gustan los viajes en los que nos quedamos en el mismo alojamiento?
Desde que viajamos con nuestra hija, nos gustan especialmente los viajes en los que nos quedamos en el mismo alojamiento varias noches. Esa es una de las grandes ventajas de la autocaravana, pero también de los viajes por el agua.
⛵ Elegir un crucero de lujo por el Rin te permite, por ejemplo, descubrir varias paradas sin tener que cambiar de habitación, sin tener que hacer las maletas cada mañana y sin que los niños tengan que adaptarse a un nuevo entorno cada noche.
Ya hemos hecho varios cruceros con nuestros hijos y, la verdad, encontramos algunas de las ventajas que tanto nos gustan cuando viajamos en autocaravana. Nuestro alojamiento se desplaza con nosotros, nuestras cosas se quedan ordenadas en el mismo sitio y cada noche nos encontramos con un ambiente familiar.
No tener que volver a hacer las maletas cada día
Cuando cambias de hotel a menudo, te pasas buena parte del tiempo haciendo las maletas, comprobando que no te hayas olvidado nada, cargando las cosas, yendo al siguiente alojamiento y volviendo a instalarlo todo en una nueva habitación.
Con un niño pequeño, organizarte todo esto se vuelve agotador enseguida. Tienes que acordarte de la ropa de recambio, el peluche, los juguetes, los productos de aseo y todas esas cositas que, al final, ocupan mucho espacio.
Los niños no pierden sus puntos de referencia
Hemos observado que los niños se adaptan más fácilmente cuando cada noche vuelven a un entorno familiar.
La misma cama, el mismo peluche, los mismos juguetes y las mismas rutinas antes de acostarse marcan una gran diferencia. Aunque el entorno cambie cada día, su pequeño mundo sigue siendo el mismo.
Aquí, la rutina de la noche es bastante parecida a la que tenemos en casa. Después de cenar, intentamos reservar un rato tranquilo antes de acostarnos. Nuestra hija coge sus cosas y enseguida sabe dónde va a dormir.
Quedarte en el mismo alojamiento facilita muchísimo la organización. Los niños se acostumbran al lugar desde los primeros días y, por lo general, parecen menos cansados que cuando se hace un itinerario en el que hay que cambiar de hotel una y otra vez.
Los trayectos forman parte del viaje
Sin duda, es uno de los aspectos que más nos gustan.
Cuando viajamos en autocaravana, los trayectos forman parte de la aventura. Esto es especialmente cierto en nuestro viaje por carretera por Escandinavia, donde cada carretera nos ofrece un montón de paisajes espectaculares y paradas inesperadas. Nos tomamos nuestro tiempo para admirar los paisajes, hacer una parada cuando nos gusta un sitio o comer frente a unas bonitas vistas.
En un crucero, la sensación es bastante parecida. Mientras el barco sigue su ruta, podemos disfrutar de los paisajes, jugar con los niños, leer o simplemente descansar. Los desplazamientos ya no son solo una molestia entre dos destinos: se convierten en una parte auténtica del viaje.
Puedes irte a dormir en una ciudad y despertarte al día siguiente en un paisaje nuevo, sin haber pasado varias horas en coche, tren o avión. Cuando viajas con niños pequeños, esta comodidad no es nada desdeñable.

Una rutina que tranquiliza a toda la familia
A medida que vamos viajando, nos damos cuenta de que tener una rutina no es ningún obstáculo para la aventura. Al contrario, hace que todos disfrutemos más de las vacaciones.
Tanto en casa como de viaje, los niños pequeños necesitan puntos de referencia. Los horarios no tienen por qué ser iguales todos los días, pero intentamos mantener un ritmo bastante regular. Por la mañana, nos tomamos nuestro tiempo para desayunar tranquilamente antes de salir a descubrir los alrededores. También evitamos planear un programa demasiado apretado para poder ser un poco flexibles.
La siesta sigue siendo, desde hace tiempo, un momento importante del día. Aunque ya no sea algo habitual, intentamos reservar un rato tranquilo después de comer. Si nuestra hija está cansada, simplemente adaptamos el plan.
A veces decidimos no hacer una visita o dejarla para el día siguiente, sin sentir que estamos echando a perder nuestras vacaciones. Enseguida nos damos cuenta de que un niño descansado está más receptivo, tiene más curiosidad y disfruta más de lo que descubre. Y, al final, nosotros también.
Los viajes en los que siempre hay alojamiento disponible facilitan muchísimo esta rutina.

Nuestros consejos para viajar tranquilo con un niño pequeño
Cada familia va encontrando poco a poco su propio ritmo. Por nuestra parte, algunas costumbres se han convertido en auténticos reflejos a lo largo de nuestros viajes.
Planifica menos visitas
Cuando preparamos un itinerario, elegimos algunas visitas imprescindibles, pero ahora evitamos llenar completamente nuestros días y dejamos algunos libres para poder hacer frente a los imprevistos (enfermedad, retrasos…).
Una sola visita importante puede ser más que suficiente. El resto del tiempo lo dedicamos a dar paseos, a hacer paradas para comer algo rico, a ir a los parques infantiles o, simplemente, al placer de quedarnos un rato más en un sitio que nos gusta.
Preferimos volver con ganas de volver, en lugar de con la sensación de haber estado corriendo contra el reloj durante toda la estancia.
Deja margen para lo imprevisto
Probablemente sea el consejo que más cambia nuestra forma de viajar.
Los mejores recuerdos no siempre son los que habíamos planeado. Una playa que descubres por casualidad, un mercadillo, un paseo improvisado o unas horas en un parque a veces pueden dejarte un recuerdo más imborrable que una visita imprescindible.
Cuando tienes un niño, estos momentos son muy habituales. Así que aprendemos a no ver los cambios de planes como un problema, sino como parte del viaje.
Encontrar lugares adecuados para los niños
Antes de visitar una ciudad, intentamos localizar algunos parques, jardines o zonas de juegos. Después de una visita cultural o de un largo paseo, nuestra hija necesita poder correr y jugar a sus anchas.
Estas pausas también nos vienen muy bien. Nos permiten sentarnos unos minutos, tomarnos un café o simplemente observar cómo es la vida del lugar.
Prepara comidas sencillas
Nos encanta descubrir las especialidades locales, pero no todas las comidas tienen por qué ser una experiencia gastronómica. Con un niño pequeño, un pícnic o una comida sencilla puede ser mucho más relajante que un almuerzo largo en un restaurante.
Siempre llevamos agua, algo para picar y algo con lo que entretenernos por si hay algún retraso. Son pequeños detalles, pero evitan muchas situaciones complicadas.
Aceptar bajar el ritmo
Nos lleva un poco de tiempo darnos cuenta de que viajar más despacio no significa ver menos cosas.
Al quedarnos más tiempo en un sitio, nos tomamos el tiempo para fijarnos en los detalles, descubrir un barrio con más calma o volver a un lugar que nos ha gustado. Puede que veamos menos monumentos en un día, pero a menudo tenemos la sensación de entender mejor el destino.
Comprueba los documentos antes de salir
Antes de un viaje al extranjero, siempre miramos en la web de France Diplomatie qué documentos hacen falta para viajar con una niña. Dependiendo del destino, puede que nuestra hija necesite un documento de identidad, un pasaporte o algún trámite adicional. Preferimos hacer esta comprobación varias semanas antes de salir para tener tiempo de renovar algún documento si hace falta.
Cuando nos tomamos el tiempo para disfrutar de un destino en lugar de simplemente pasar por él, a menudo creamos recuerdos más sencillos, pero también más intensos. Y, al fin y al cabo, eso es sin duda lo que más buscamos cuando viajamos en familia.
No dudes en dejarnos una nota o 5 estrellas abajo, para hacernos saber si estás planeando este viaje, o para hacernos cualquier pregunta que puedas tener, aquí o en Instagram, y estaremos encantados de responderte.